Lo acontecido en Nueva York · Diasporican Cultural Summit II
Regresamos a Puerto Rico después de compartir el trabajo de Obras del País en CENTRO, conversar sobre cultura y espacios digitales, y estrenar en Nueva York la historia #39 de nuestro archivo.
En diálogo con la diáspora
El pasado 22 de octubre tuve la oportunidad de representar a Obras del País en el Diasporican Cultural Summit II, organizado por CENTRO — The Center for Puerto Rican Studies at Hunter College, CUNY, en Nueva York.
La cumbre reunió a investigadores, artistas, editores, trabajadores culturales y otras personas interesadas en cómo producimos, preservamos y compartimos conocimiento sobre Puerto Rico y su diáspora. Durante dos días se desarrollaron conversaciones sobre investigación artística, archivos, publicaciones, cultura y acceso público al conocimiento.
Nuestra participación ocurrió dentro del panel Digital Spheres: Social Media and other non-academic outlets, una conversación sobre el papel que pueden desempeñar las plataformas digitales y otros espacios no académicos en la circulación de investigación y conocimiento cultural.
Compartí la conversación con Djali Brown-Cepeda, de NuevaYorkinos; Anthony Modesto Milán, historiador público; y Urayoán Noel, poeta, investigador y profesor. El panel fue moderado por Victoria Preis, Directora de Comunicaciones de CENTRO.
¿Qué ocurre después de publicar una historia?
Para hablar sobre medios digitales decidí partir de la experiencia concreta que hemos acumulado en Obras del País.
Durante aproximadamente seis años hemos recorrido el archipiélago documentando artesanos, procesos y conocimientos. Hasta ahora hemos producido 41 cortos documentales a través de 30 municipios; 38 de esas historias ya forman parte de nuestro archivo público.
Una de las ideas que llevé a la conversación fue que un archivo como este no tiene que limitarse a ofrecer respuestas.
¿El verdadero rol de estas historias es ofrecer respuestas, o estimular que existan más preguntas?
Podemos encontrar rápidamente una definición de artesanía o investigar de dónde proviene determinada materia prima. Pero otras preguntas requieren tiempo, conversación y cercanía.
¿Qué inspira a estos creadores? ¿Qué los motiva? ¿Qué condiciones hacen posible que sus conocimientos continúen?
Entender esas preguntas puede ayudarnos no solamente a documentar un oficio, sino también a pensar qué necesita para perdurar y encontrar nuevas manos que quieran continuarlo.
El documental no es el fin
Treinta de nuestros documentales fueron filmados con una sola cámara, un solo lente y un solo micrófono. El equipo de filmación más grande que hemos tenido ha sido de dos personas.
Por supuesto, queremos que cada corto luzca y suene lo mejor posible. Pero con el tiempo hemos entendido que el documental es también una excusa para crear puentes.
El trabajo realmente se completa cuando una historia comienza a conectar personas que antes no estaban conectadas.
El archivo de Obras del País ha conectado talleres boricuas con personas en México, Inglaterra, distintos países de Suramérica, Japón y comunidades de la diáspora.
Educadores de distintos niveles utilizan nuestros cortos como recursos en sus salones. Comunidades proyectan y celebran estas historias en pantalla grande. Hemos desarrollado versiones en lengua de señas para ampliar la manera en que el patrimonio cultural puede ser accesible.
Y ocurre algo especial tras cada filmación: después de terminar de grabar, muchos de estos artesanos pasan a formar parte de nuestra propia comunidad. Nos llaman, nos escriben y nos cuentan qué está ocurriendo en sus talleres.
Foto: Krystal Pagán (@krystalcoyne).
Entre las intervenciones formales también hubo espacio para conversación, intercambio y humor.
Para mí, eso es parte de lo que significa que los medios sean verdaderamente sociales.
Construir una casa a la que otros quieran entrar
Otra idea que surgió durante la conversación fue sencilla, pero importante: cuando construyes un proyecto, también importa qué tan invitante construyes la casa.
Hemos sido afortunados de que jóvenes historiadores, universidades, museos, organizaciones culturales y personas de distintas disciplinas se hayan acercado a Obras del País con interés en colaborar.
Parte de eso ocurre cuando desarrollas algo que todavía no es común dentro del ecosistema en el que trabajas. Pero también requiere construir de manera que otras personas puedan encontrar una puerta de entrada.
La preservación cultural difícilmente puede completarse desde una organización aislada. Necesita artesanos, comunidades, maestros, universidades, museos, cineastas, investigadores, historiadores y públicos dispuestos a apropiarse de estas historias como parte de un patrimonio compartido.
Cristian Gautier llega a Nueva York
Nuestra participación tuvo además un significado especial: al finalizar la intervención compartimos por primera vez públicamente el documental #39 de Obras del País.
La nueva historia está dedicada a Cristian Gautier Alejandro, músico de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y artesano de cañas para oboe.
El cortometraje se acerca a un proceso que normalmente permanece invisible para el público: la fabricación manual de la pequeña pieza de caña de la que depende, en gran medida, la producción del sonido del oboe.
Nos cautivó la disciplina y el cuidado con que Cristian realiza su trabajo. Precisamente por eso su historia encajaba con una de las ideas centrales que queríamos compartir en Nueva York: mirar detenidamente aquello que normalmente pasa desapercibido.
Apoyos de esta producción
Este documental forma parte de Puerto Rico se refleja en mi obra, la nueva campaña documental de Obras del País realizada con el auspicio de la Cooperativa de Seguros Múltiples de Puerto Rico. Esta producción cuenta además con el apoyo del Programa de Cine del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico y de nuestra comunidad de Miembros Patrocinadores de Obras del País.
El apoyo de estas instituciones y de nuestra comunidad de miembros permite continuar documentando nuevas historias y ampliar el archivo público de Obras del País.
Las conversaciones que continúan después del panel
Participar en una cumbre como esta también recuerda que muchas veces lo más importante no ocurre únicamente durante los minutos asignados frente al público.
Ocurre antes de comenzar, durante una conversación en un pasillo, mientras alguien comparte una idea después del panel o cuando descubrimos que dos proyectos que parecían estar trabajando por separado tienen mucho que decirse.
Por eso quiero agradecer especialmente a Ángel Antonio Ruiz Laboy y Andrés Arias Matos por el interés, la cercanía y el apoyo continuo brindado a Obras del País.
Ese interés tiene un valor particular para nosotros porque el trabajo de CENTRO y el nuestro convergen en una preocupación que compartimos: cómo documentar cultura puertorriqueña y encontrar formas para que esas historias continúen circulando entre la isla, la diáspora y nuevas generaciones.
Gracias por abrirnos este espacio
Agradezco a CENTRO — The Center for Puerto Rican Studies por la invitación y por crear un espacio donde estas conversaciones pudieran encontrarse.
Gracias especialmente a Ángel Antonio Ruiz Laboy y Andrés Arias Matos; a Victoria Preis, por moderar nuestra conversación; a Kimberly Roa Tejera, por toda la coordinación alrededor del encuentro; y al equipo de CENTRO, en Hunter College, CUNY, que hizo posible nuestra participación.
Mi agradecimiento también a las personas con quienes compartimos el panel, al público que nos acompañó y a quienes continuaron la conversación una vez terminada la actividad.
Regresamos a Puerto Rico con nuevas ideas, nuevas conexiones y, sobre todo, con la confirmación de que un archivo cultural adquiere mayor sentido cuando puede salir de sí mismo y entrar en conversación con otros.
El documental puede comenzar frente a una cámara. Pero su verdadero recorrido comienza cuando encuentra a otras personas.
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